Cuelga las esperanzas sin vocación al final de la calle
Mientras no sean las ganas las que se queden en una gaveta...
Las ganas siempre están
Guardadas bajo su almohada, junto al lápiz y al papel.
Dejaré a un lado las ganas junto al lápiz y el papel, bajo la almohada
Me prometí no guardar las ganas en la gaveta
Las gavetas nunca serán lugar para las ganas
Aunque estén tus fotos o tus letras
Las llevaré en la piel, donde siempre han estado
Ni siquiera en las manos ni los dedos
Se quedaran ahí, donde las encontraste
Aunque ahora, de momento, las dejare a un lado
Y me tomare el café
Hoy he tomado café, antes de vestirme de recato y cortesía.
Hoy he censurado la blusa con un botón más arriba.
Hoy he aprisionado el pelo junto al cuello.
Las ganas que se quedaron bajo la almohada,
me harán escribir en la noche,
cuando pase el sol y el café barato
y esté cansada de aparentar no sentirlas
y la soledad haga oscurecer el techo.